Julio Andrés Rozo – Director de Estrategia y Restauración Amazonía Emprende
Cuando llegamos desde Bogotá al Caquetá hace seis años, sabíamos que el Punto de No Retorno de la Amazonía no era una teoría lejana, estaba a la vuelta de la esquina. Por eso, la única forma de actuar era en el territorio, con las manos en la tierra.
Así, en 2019 creamos un laboratorio de 30 hectáreas, para diseñar una metodología de restauración de ecosistemas fundamentada en el hacer, inspirar y compartir. Estos seis años nos han dejado lecciones que hoy compartimos con la esperanza de escalar el impacto:

- No toda semilla que se convierte en plántula es idónea para restaurar un área. Hay árboles enfermos cuyas semillas que se germinan en viveros, pueden reflejar la misma enfermedad cuando sean grandes.
- Las plántulas que más probabilidad tienen de crecer y sobrevivir son las que vienen de los bosques cercanos, es decir, de zonas en donde tienen mayor adaptabilidad.
- Cuando siembra 100, 1.000 o 5.000 árboles de una misma especie en la misma área, ¿se ha preguntado si todos y cada uno de esos individuos provienen del mismo árbol madre? Si es así, estaría sembrando en la misma área “hermanos con hermanas”. Así, cuando ellos se reproduzcan entre sí, se ocasionaría un deterioro genético, una acción con daño. Evitarlo, es un acto de responsabilidad.
- Comprar árboles con criterios de comercio justo. Muchos viveros comunitarios no tienen modelo de negocio y terminan subsidiando el precio de venta de los árboles. Por ejemplo, no deprecian sus invernaderos, no incluyen en su modelo costos laborales básicos como la seguridad social o la gestión de riesgos, lo que limita su sostenibilidad a largo plazo. Esto debe cambiar.
Estas cuatro lecciones nos llevaron a crear Amazonía Emprende. Este laboratorio de 30 hectáreas que ahora tiene un reto: escalar a 150 mil hectáreas en los próximos 10 años. Para lograrlo, decidimos crear dos instrumentos:
- La Escuela Bosque: modelo pedagógico en donde capacitamos a comunidades indígenas, ganaderas, campesinas y empresas en técnicas de restauración ecosistémica. En últimas nos interesa que se lleven siempre un mensaje: el árbol es importante, pero no lo único determinante. El bienestar de las personas, la calidad del suelo y recuperar la biodiversidad, son la garantía para que ese árbol sembrado crezca y permanezca por décadas junto a sus hermanos en un bosque restaurado.
- El Centro de Semillas Nativas: una metodología para identificar árboles semilleros nativos que le permitan a las comunidades rescatar y generar ingresos, a partir del rescate y venta de semillas idóneas para los procesos de restauración; desarrollo científico, por medio de un Laboratorio de Semillas Nativas y fortalecimiento de viveros comunitarios en la región.
Implementar estos dos instrumentos nos ha dejado valiosas satisfacciones que se reflejan en pequeñas, pero a la vez, grandes historias:
- Las largas charlas con Don Elí (76 años), casi que el único reconocedor de especies nativas de la región. Sistematizar su conocimiento es un tesoro que nos permite acelerar la restauración.
- Ver cómo Walter Velaides, 27 años en el sector ganadero hasta el 2023, ahora asume el rol de Gestor de Tierras en Amazonía Emprende y motiva a los ganaderos a evitar la degradación de sus suelos y a rescatar semillas, en el 5%-10% de bosque que aún persiste en sus fincas.
- O el caso de Jessica, joven indígena de 23 años, quién desde el 2021 trabaja con nosotros como asistente de restauración.





Este tipo de historias nos ponen a soñar con que esas 150 mil hectáreas (o incluso más) serán una realidad. El reto es aún grande, pero no imposible. Cada día más y más personas y entidades comprenden que sembrar no basta, sino de hacerlo de manera responsable con las personas, con el paisaje y los demás seres vivos del ecosistema.
Tenemos la ilusión y el convencimiento de que la agenda de restauración crecerá al ritmo que amerita, porque la urgencia es grande, ¡pero la esperanza lo es más!
Amazonía Emprende, organización aliada del programa Conexión Jaguar, se convierte en un actor clave en la exploración de nuevos proyectos en la Amazonía. Su labor se centra en combatir la deforestación mediante el desarrollo de soluciones basadas en la naturaleza, la capacitación en restauración y conservación de ecosistemas, así como la creación de programas académicos, científicos y de turismo empresarial que conectan a las personas con la riqueza natural y cultural de este territorio.